Su historia
Biografía
Una vida marcada por la entrega a Dios, la fidelidad al carisma de Santa Ángela de la Cruz y el servicio a los más necesitados.
1926
Infancia
María Isabel Salvat Romero nació el 20 de febrero de 1926 en el número 25 de la calle Claudio Coello, en Madrid. Era hija de Ricardo Salvat Albert, malagueño, y de Margarita Romero Ferrer, madrileña, y fue la tercera de ocho hermanos.
Fue bautizada en la parroquia de la Concepción, situada en la calle Goya de Madrid. Realizó sus estudios primarios y el bachillerato en el colegio de las Madres Irlandesas de la calle Velázquez, donde recibió su primera comunión a los seis años.
Al comenzar la Guerra Civil en julio de 1936, la familia se trasladó a Figueira da Foz, en Portugal. Un año más tarde regresó a España y se instaló en San Sebastián. Al terminar la guerra, la familia volvió de nuevo a Madrid.
Juventud y vocación
Adolescencia
La adolescencia de María Isabel transcurrió en un ambiente cultural y religioso muy significativo. Era una joven elegante, simpática y ocurrente, muy querida por sus amigas y por quienes la conocían.
Participaba en reuniones y celebraciones propias de su entorno social, pero al mismo tiempo su vocación religiosa iba madurando en su interior.
Junto a su amiga Maricar Ibáñez solía visitar conventos. En 1942 tuvo su primer encuentro con las Hermanas de la Cruz. Su madre comprendió y acompañó su vocación, mientras que su padre trató inicialmente de evitar que se hiciera religiosa.
Entrega y servicio
Vida religiosa
Una vida dedicada a mantener vivo el carisma de Santa Ángela de la Cruz y a servir a los pobres, enfermos y necesitados.
El 10 de diciembre de 1943 realizó la Consagración a la Virgen y recibió la medalla de Hija de María en su colegio de las Irlandesas. El 21 de julio de 1944 aprobó el bachillerato superior en la Universidad de Madrid.
El 8 de diciembre de 1944, con 18 años, ingresó como postulante en el Instituto de Hermanas de la Compañía de la Cruz en Sevilla. El 9 de junio de 1945 tomó el hábito con el nombre de Sor María de la Purísima de la Cruz.
Realizó su profesión temporal el 27 de junio de 1947 y emitió sus votos perpetuos el 9 de diciembre de 1952.
Responsabilidad y fidelidad
Antes de ser elegida Madre General estuvo destinada en Lopera, Valladolid, Estepa y Villanueva del Río y Minas, donde ejerció como directora de colegio.
En 1966 fue nombrada Maestra de Novicias; en 1969, Provincial; y en 1970, tercera consejera general. El 11 de febrero de 1977 fue elegida Madre General, responsabilidad que desempeñó durante 22 años tras ser reelegida en 1983, 1989 y 1995.
Servicio a los más pobres
Austera y pobre para sí misma, repetía con frecuencia: «De lo poco, poco». Se entregó especialmente a las niñas de los internados, a las personas pobres y a los enfermos.
Atendía personalmente a las ancianas enfermas, las lavaba, preparaba su comida y cuidaba su ropa. Se reservaba siempre los trabajos más duros y penosos.
“De lo poco, poco”
Su vida sencilla, humilde y llena de fe fue un ejemplo para todas las Hermanas de la Cruz.
1998
Últimos días
Durante los últimos días de su vida, cuando la enfermedad se hizo especialmente dolorosa, mantuvo su unión con Dios y su aceptación de la voluntad del Señor.
«¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor!»
Murió el 31 de octubre de 1998, a los 72 años. Sus restos descansan en la cripta del convento en el que Santa Ángela de la Cruz estuvo enterrada durante cincuenta años.
Desde su muerte, numerosas personas acuden a este lugar para pedir su ayuda y consuelo. Su vida sigue mostrando unos valores de fe, entrega y amor que permanecen vivos.
Su legado permanece